Transcripción:
Hay más dióxido de carbono en nuestra atmósfera ahora que en cualquier otro momento en al menos 800.000 años.
Gran parte de este exceso de dióxido de carbono, o CO2, fue emitido por los humanos quemando combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas.
Y a medida que se acumula en la atmósfera, ese dióxido de carbono está calentando la Tierra a una velocidad peligrosa.
Los científicos saben desde el siglo XIX que el CO2 atrapa el calor.
Cuando la luz del sol llega a la Tierra, calienta el planeta. Parte de este calor se irradia de regreso al espacio, pero otra parte queda atrapada por el CO2 en la atmósfera, como una manta que envuelve el planeta. A esto se le llama efecto invernadero.
Este calor permite que exista vida en la Tierra. Pero a medida que aumentan los niveles de CO2, queda atrapado demasiado calor y la Tierra se calienta cada vez más. Esto hace que los fenómenos meteorológicos extremos como huracanes, sequías y olas de calor sean más destructivos.
Y a medida que los humanos queman más combustibles fósiles, los niveles de CO2 atmosférico continúan aumentando a un ritmo constante.
En la década de 1950, la atmósfera contenía alrededor de 320 partes por millón de CO2. Hoy tiene alrededor de 430.
Por eso, para frenar el calentamiento global, es importante reducir el uso de combustibles fósiles lo antes posible.
Crédito del informe: Ethan Friedman / Chavobert Digital Media

