El fabricante español de papel LC Paper registró unos ingresos consolidados de 53 millones de euros y un EBITDA ajustado de 6 millones de euros en 2025, reforzando su presencia en el mercado europeo de productos de papel y tisú.
Fundada en 1881 y con sede en Besalú, provincia de Girona, la empresa familiar se especializa en la producción de papel tisú acabado y semiacabado, así como otros productos de papel. Actualmente opera tres plantas de fabricación ubicadas en Besalú, Sarria de Ter y Fornells de la Selva.
Los resultados financieros no incluyen los despidos relacionados con grandes cortes de energía que afectaron a varios sectores industriales. Al igual que otras empresas de la industria, la empresa está presentando una demanda contra el operador de la red para recuperar daños por daños a los equipos resultantes de paradas parciales y cortes de energía.
El año pasado, la compañía lanzó su plan estratégico 2025-2030, que incluye la diversificación de mercados y la integración de la inteligencia artificial en los procesos de toma de decisiones y producción.
Como parte de esta estrategia, LC Paper ha comenzado a fabricar productos a partir de pulpa de bambú en asociación con The Good Roll a través de una planta piloto ubicada en Ghana. La iniciativa utiliza la primera celulosa certificada de comercio justo del mundo y representa una nueva línea de desarrollo encaminada a diversificar las fuentes de fibra, además de la estrategia de la compañía de utilizar fibras recicladas.
La empresa, dirigida por Pau Villa, opera en un entorno caracterizado por crisis energética y geopolítica que han afectado las exportaciones del sector papelero europeo y han cerrado varias fábricas en la región.
En este contexto, los productores europeos deben cumplir con el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) de la UE, que está diseñado para promover la descarbonización industrial. Según estimaciones compartidas por la empresa, este proceso podría crear una diferencia de costes de hasta 46 euros por tonelada en determinados productos en comparación con los competidores fuera de la UE.
Ante ello, la compañía ha reforzado una estrategia centrada en la calidad, la eficiencia y los cambios energéticos encaminada a reforzar su presencia en nuevos mercados europeos. La discontinuación de JIP en República Checa puede crear oportunidades para ampliar la participación de mercado en Europa del Este.
En la producción de tisú, LC Paper ha mejorado su eficiencia operativa durante el año pasado. El segmento de tisú terminado aumentó su rentabilidad a pesar del estancamiento del canal Horeca, respaldado por relaciones duraderas con los clientes y proyectos personalizados. En el primer trimestre del año, la empresa planificó una inversión destinada a ampliar la capacidad de producción y mejorar la eficiencia.
En el plano energético, la compañía puso en marcha en 2025 una instalación de autoconsumo en su planta de Besalú. Tras más de una década de trámites administrativos, el parque fotovoltaico entró en funcionamiento en junio con una potencia de 4,3 MWp, lo que lo convierte en el mayor de la provincia.
La empresa también opera una caldera de biomasa que genera energía térmica a partir de residuos de los claros de los bosques cercanos. Además, en 2022 adaptó su circuito industrial para procesar biometano producido a partir de desechos animales de la industria cárnica local, en línea con su estrategia de sostenibilidad y eficiencia energética.

